Ir al contenido principal

Silencios Compartidos

Cada atardecer, la Tía Lola se sentaba frente a su casa en la colonia Alemán, urdiendo hamacas que entrelazaban hilos de colores y sueños. Tomaba el fresco mientras la vida desfilaba ante sus ojos: rostros conocidos, perros callejeros, murmullos del barrio que el viento arrastraba. Pero siempre estaba aquel niño de mirada esquiva y pasos ligeros, que huía como sombra cuando ella intentaba saludarlo.

Intrigada por aquel pequeño fantasma, intentó desentrañar su historia. Sin embargo, nadie en la vecindad sabía de él; era como si surgiera de las propias entrañas de la ciudad al caer el sol, para perderse luego en los laberintos de la noche.

Un día, la Tía Lola decidió abandonar las preguntas y simplemente se sentó en la banqueta, a su lado, sin pronunciar palabra. Así pasaban las tardes, envueltos en silencios profundos, mientras el aire cálido de Mérida susurraba entre las hojas y las hamacas se mecían suavemente, cómplices de un diálogo sin voces.

Con el tiempo, el niño dejó de mirarla con desconfianza. En una tarde teñida de ocres y dorados, permaneció junto a ella hasta que las primeras estrellas titilaron en el firmamento, sin correr ni esconderse. Nadie supo jamás qué pensamientos anidaban en sus mentes ni qué emociones brotaban en sus corazones. Solo se decía que, en esos silencios compartidos, algo parecido al cariño echaba raíces, silencioso y profundo, como los árboles antiguos que, de pronto, encuentran tierra fértil donde renacer.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

La Leyenda de Balam: El Salvador del Mundo del Alux

  La Leyenda de Balam: El Salvador del Mundo del Alux   En un mundo desconocido, Balam se despertó confundido y asustado, sin recordar cómo llegó allí. Sin embargo, pronto descubrió que estaba en el mundo del Alux, un lugar donde la alegría y el color estaban desapareciendo. Un Alux travieso y escurridizo se acercó a él y le reveló que era el elegido para salvar su mundo. El Alux explicó que una plaga de langostas, lideradas por el malvado Ahpuch, estaba devorando la felicidad y el color del mundo del Alux. Balam, con su creatividad y determinación, era el único que podía detenerla. El Alux lo llevó ante el gran sabio Kukulkán, quien le entregó un collar de jade con los poderes de los dioses mayas: Ixchel, Chaac y Zamná. Con el collar, Balam podía emitir una luz brillante que alejaba a las langostas. Sin embargo, el Alux había robado un talismán de Kukulkán para regalárselo a su amada, lo que lo había puesto en riesgo de ser expulsado del mundo del Alux. Acompañar a Balam en s...

La crónica de Eneas, el Guerrero de la sabiduría

  *La Crónica de Eneas, el Guerrero de la Sabiduría En el reino de Sajeba, donde el sol nace sobre las montañas y se pone en el valle del río ancestral, vivía un joven guerrero llamado Eneas. Su nombre era sinónimo de valentía y honor, ya que provenía de una estirpe de grandes líderes que habían defendido la tierra y su pueblo durante siglos. Un día, mientras paseaba por el bosque, Eneas se encontró cara a cara con una aparición terrorífica. La visión le habló con voz profética: “Eneas, valeroso guerrero, no temas. Por arcanos se ha guardado una profecía y ha llegado el momento de revelarla. Tu destino está cerca. La espada del saber te espera, pero un gran peligro asecha. Deberás acabar con el monstruo llamado Aicnarongi.” Con el valor que lo caracterizaba, Eneas se enfrentó a la visión y decidió consultar a su sabia madre, Merlina Fortis. Ella le reveló que Aicnarongi había sido el causante de la gran desgracia que había azotado a su pueblo muchos años atrás, haciendo que olvidar...

La crónica de la luz: El verdugo y la niña

  "La crónica de la luz: El verdugo y la niña" En el reino de Tenebrous, donde las sombras se extendían como un manto sobre la tierra, había un linaje de verdugos conocidos por su habilidad en el arte de la ejecución. Entre ellos se encontraba Eryndor Thorne, un guerrero fuerte y resuelto, cuya alma estaba ligada a la tradición familiar. Pero Eryndor comenzó a sentir el peso de su destino, y la duda se apoderó de su corazón. Un día, mientras cumplía con su deber, conoció a una niña inocente que lo miró con ojos llenos de compasión. Su encuentro fue como un rayo de luz en la oscuridad, y Eryndor sintió que su camino debía cambiar. Buscando respuestas, Eryndor se dirigió al oráculo de la montaña, un sabio anciano que poseía el conocimiento de los tiempos. El oráculo le reveló que su familia estaba bajo una maldición, impuesta por los brujos de antaño, y que solo podría romperla mediante cinco actos de bondad. Con la guía del oráculo y la inocencia de la niña, Eryndor emprendió ...